miércoles, 18 de enero de 2017

Vacío bajo cero



No hay lugar para esconderse del vacío. 
No sé dónde durmió el vagabundo esta madrugada, no estaba en la mañana en los portales de siempre, pero ahí está de nuevo, tomando el sol en el parque, frente a mi ventana. Se queda ahí tendido todo el día. Me recuerda que la vida es efímera. 
Escucho a Leonard Cohen, y me parece que nunca se ha ido, pero ya no existe, sólo sus canciones.
Amanecimos en Madrid bajo cero grados. Hace un año el frío me calaba hasta los huesos, pero ahora vivo en una casa caliente, bien climatizada.
Logramos entrar en el sistema.
Pero el hombre sin hogar me recuerda que todos no pueden tener una vida digna.
Quizás los de servicios sociales vinieron a orientarle donde dormir bajo techo. (Quizás leyeron mi mensaje, solo atiné a escribir un escueto correo: hay un hombre durmiendo a la intemperie, en esta dirección, puede que hayan más en los alrededores, por favor, hagan algo.) 
No soy mejor que nadie. No hago nada. Sólo por mí. Sólo por los que amo.
Cohen me canta al oído: "Hallelujah", y las lágrimas corren hacia dentro, he aprendido a llorar con la mente.
Hay muchos lugares para esconderse del frío, incluso si duermes en la calle, pero no hay lugar para esconderse del vacío si lo llevas dentro.


Lien C. Lau, My life in (S)pain, 18 de enero de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario